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JULIACA – PUNO – PERÚ
Extractivismo versus valor agregado
Extractivismo versus valor agregado: El rol de la ciencia en el desarrollo económico
El motor de la actividad económica chilena es la extracción de grandes volúmenes de recursos naturales que se exportan sin procesamiento posterior, lo que contrasta con el valor agregado que dan a sus productos los países que han alcanzado el desarrollo. Así lo exponen los autores de esta columna, quienes califican negativamente las políticas de fomento a la innovación tecnológica adoptadas en los últimos años, debido a que han sido incapaces de quebrar el reinado del “extractivismo”. Hoy, dicen, “la mayoría habla del éxito de estas políticas públicas, aunque el significado de ese éxito es para algunos de nosotros un misterio”.
Hasta ahora, los miembros de la clase política (de todos colores) mucho han dicho a favor del desarrollo de la ciencia, la innovación, la sociedad del conocimiento, la superación del extractivismo como motor principal de las actividades económicas y –lo más relevante – la diversificación de la matriz productiva. Esto ha redundado en numerosas políticas públicas a favor de la innovación y de la interacción universidad-empresa, tales como la creación del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC), diversos estímulos tributarios e instrumentos y concursos en Corfo y Conicyt, como lo son el Fondef y GoToMarket, subsidios para la contratación de científicos, etc. Se supone que estas iniciativas apuntarían, en un mediano y largo plazo, a darle un mayor valor agregado a las exportaciones chilenas. Hoy la mayoría habla del “éxito” de estas políticas públicas, aunque el significado de ese éxito es para algunos de nosotros un misterio, pues los exportadores de recursos naturales sin valor agregado nunca habían estado mejor en Chile.
Muchos de estos recursos naturales son exportados desde Chile casi sin tratamiento, como los minerales que se extraen de la tierra y se exportan sin manufacturar. Quienes obtienen ganancias de esta forma son rentistas. En palabras sencillas, ser rentista significa tener un bien escaso y venderlo, aprovechando el simple hecho de que es un bien que otros no tienen. Así, se puede especular con el precio de este bien y recibir ganancias. Es como encontrar un tesoro y venderlo. No hay ningún mérito en el rentista más que el haber “encontrado” ese tesoro y saber especular con su precio. Lo contrario a un rentista, sería alguien que toma o encuentra un bien, lo modifica y/o mejora mediante el trabajo y lo vende como un producto elaborado. Su ganancia, entonces, viene del valor agregado que le da al bien original, o sea, del trabajo.
Chile es un país extractivista donde el pilar de la economía es la minería. Extraer piedras y minerales para venderlos como materias primas con un mínimo tratamiento es bastante parecido a encontrar un tesoro y venderlo, con el particular detalle de que este tesoro se encuentra en un recurso natural que pertenece (o debería pertenecer) a todos los chilenos: la tierra. Como en este proceso se realiza un mínimo y elemental tratamiento, no se requiere de una cadena de trabajo que pueda dar valor agregado y distribuir la ganancia. Al generar poco empleo, además, aumenta la concentración de la riqueza. Por si fuera poco, como el principal interés es la renta, no importa lo que queda tras la extracción de ese tesoro y, por lo tanto, se destruye el medio ambiente sin implementar ninguna medida reparatoria o paliativa, pues las ganancias lo justifican. En Chile el 60% de las exportaciones corresponden a productos de la minería, es decir, vivimos en un país extremadamente rentista (vea gráficos sobre distribución del empleo por sector productivo y distribución de las exportaciones chilenas).

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