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El sueño del oro blanco | López Obrador
México | López Obrador blinda la explotación del litio en la nueva reforma energética
El Ejecutivo incluye el mineral como un recurso natural estratégico y no dará más concesiones para su explotación, será el Estado quien tome las riendas de la producción

El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha decidido dar un paso adelante en el control del litio en México y propone que sea un recurso estratégico como el petróleo. Así lo plantea la iniciativa de reforma energética que el presidente ha impulsado para su aprobación en el Congreso y que dependerá de la negociación con el PRI, el partido en la oposición.
Por debajo de la reforma energética, con rango constitucional, quedarían otras normas como la Ley Minera, más ventajosa para las empresas privadas. “Tenemos que proteger este mineral codiciado. Es de la nación, no [podemos] permitir que pase a manos de corporaciones o de poderes hegemónicos”, afirmó López Obrador el 13 de octubre en su conferencia matutina. Con estas palabras el mandatario hacía suyo el entusiasmo de varios funcionarios de su Gobierno, quienes se han aventurado en los últimos meses a llamar al litio “el petróleo del futuro” y “el oro blanco”.
Este mineral ligero, que arde al entrar en contacto con el agua, es utilizado en el sector de la electromovilidad, las baterías de equipos electrónicos, los sistemas de almacenamiento de energía, los medicamentos antidepresivos e incluso en la industria nuclear. De acuerdo con el Gobierno de Chile, líder regional en la producción de litio, la demanda en el mundo crecerá 80% para 2030 y México no quiere faltar a la fiesta.
Menos aún, después de que hace tres años la empresa anglocanadiense Bacanora Minerals encontrara el yacimiento de litio más grande del mundo en el pueblo de Bacadéhuachi, Sonora, al norte del país. La concesión equivalente a 100.000 campos de fútbol contiene reservas probables de 243 millones de toneladas de minerales en rocas y arcillas. El hallazgo no tardó en acaparar los titulares de la prensa y las acciones de Bacanora, que había conseguido una concesión por 50 años se dispararon. Hace unos meses la empresa fue comprada por su socio mayoritario, el gigante chino Gangfeng, uno de los mayores fabricantes de baterías eléctricas del mundo.
Ante este panorama y amparado en la soberanía energética, el Gobierno mexicano ha decidido blindarse respecto al litio, antes incluso de tener un cálculo aproximado de la cantidad de mineral que posee su territorio. “Un punto importante es lo que aparece en los transitorios: todos los contratos previos los van a respetar en los términos en los que fueron acordados, pero la parte futura es la más importante que es lo que queda cubierto para el Estado mexicano”, señala Gonzalo Monroy, director de la consultora GMEC. Tal y como anunció el presidente, la iniciativa de reforma plantea que el Gobierno dejará de entregar nuevas concesiones para explotar litio. Adicional, el texto señala que se respetarán aquellas en las que “existen antecedentes de exploración avalados por la Secretaría de Economía”, pero deja en suspenso qué sucederá con las concesiones en manos de pequeñas empresas (principalmente canadienses) que a día de hoy no han comenzado su fase de exploración. “Tampoco es conveniente ser el único operador privado cuando el otro es el Estado”, señala un experto en el sector energético que prefiere mantener el anonimato. “Todo el mundo está preocupado por la reforma eléctrica en el mundo empresarial”.

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